La señora Albanese abre su corazón

The Self-Determination of the Palestinian People: The Implication of an Inalienable Right for Policy-Makers
Francesca Albanese:
"Israel comete crímenes como respira"

Decir es hacer. Parafraseando al filósofo inglés J.L. Austin  sabemos que hay una dimensión pragmática en el discurso. Con las palabras se puede crear un estado de cosas (por ejemplo, pasar de soltero a casado, por obra de la fórmula “los declaro marido y mujer”). También se pueden dar órdenes que se traducen en acciones. O desde lo implícito podemos deducir la acción del locutor o locutora. Por ejemplo, si alguien insiste mucho en la partícula “yo” en sus decires, indica que él o ella se comportaría de una cierta forma. Pero si en sus palabras se refiere a “ellos” o “ellas”, la persona espera que otros hagan algo.


El análisis del discurso permite poner lo evidente en evidencia y lo no tan evidente también en evidencia. El ejercicio sirve para ir más allá de la superficie. En una entrevista que dio al diario El País la relatora de las Naciones Unidas (ONU) para los Territorios Palestinos, Francesca Albanese, afirma varias cosas que tienen un sentido explícito e implícito que vamos a desmenuzar. 


El titular de la entrevista dice: “Francesca Albanese, relatora de la ONU para los Territorios Palestinos Ocupados: ‘Israel comete crímenes como respira. Hay que pararlo’”. Un corto sumario que acompaña el texto asegura: “La abogada italiana sostiene que el ‘genocidio’ en Gaza, del que hay pruebas ‘abrumadoras’, no se detiene porque muchos se lucran con él”. La periodista que firma la entrevista o el editor del periódico pusieron las palabras “genocidio” y “abrumadoras” entre comillas. Eso quiere decir que el medio ha preferido poner en boca de Albanese esos términos. Es una forma de manifestar: “eso lo dice ella, no nosotros”. 


Judíos criminales


Sin ponerle comillas, la periodista parafrasea a Albanese que habría dicho: “Y resalta que este no es un problema que se circunscribe solo al Gobierno de Benjamín Netanyahu, ya que, según las estadísticas que publica Haaretz, el 80% de la población israelí apoya la limpieza étnica de los palestinos. ‘Esa sociedad necesita ser curada’, añade”. Al mencionar al “80%” de los israelíes, Albanese se refiere a la mayoría judía del Estado de Israel (20% de la población del país es árabe). Esa mayoría judía sería, según la relatora de la ONU, la que está enferma (pues necesita ser curada). 


La palabra “genocidio” la repite Albanese varias veces. Es su argumento central. La modula en varias forma. Citamos: “Lo que vemos hoy es una monstruosidad y, no solo para los palestinos, que sufren el apartheid, sino para los propios israelíes. A pesar de tener los privilegios, han sido adoctrinados en una ideología que los ha convertido en verdugos y en autores de un genocidio. Ese es el crimen más horrible, porque se dirige contra los miembros de un grupo por pertenecer a él”. Los “enfermos” israelíes (realmente los judíos que viven en Israel) han sido “envenenados” (“adoctrinados”)  lo que los hace “naturalmente criminales” (porque “matan como respiran”). 


La periodista pregunta si se puede hablar de genocidio si no hay todavía una sentencia de un tribunal internacional. Albanese en parte de su respuesta dice: “Respecto a Gaza, en 15 días, el Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) dictó medidas provisionales reconociendo la posibilidad de genocidio, lo que debería desencadenar la responsabilidad de prevenirlo. Son excusas para no asumir la responsabilidad. [En Gaza] hay 400.000 personas que han desaparecido”. ¿Alguna prueba de las 400.000 personas desaparecidas? Albanese no ofrece ninguna, pero eso no importa pues ella ya decidió que Israel es un estado genocida.


Follow the money 


No solo es el “80% de israelíes” (judíos) adoctrinados y enfermos de odio que los hace genocidas. Son también los cómplices. Y Albanese lo explica a partir del dinero (si se hace la conexión lógica se deduce que se trata de “los enfermos y avaros judíos de Israel”. Afirma en la entrevista: “He investigado la implicación del sector privado en la economía de la ocupación, que ahora se ha convertido en la economía del genocidio, y ese genocidio no se detiene porque hay gente que hace negocios y gana mucho dinero con él”.


Pero la influencia de esos “judíos israelíes que matan como respiran” (Albanese también podría haber dicho “esos sionistas”) no es solo un tema local, porque para ella el supuesto genocidio en Gaza tiene una dimensión global. Cito: “Hay que comprender los elementos de la economía del genocidio y sus actores: los medios de comunicación, los componentes militares, el sector privado, las empresas que han normalizado la ocupación [de Palestina], las universidades que han silenciado a sus estudiantes y académicos y cuya prioridad es seguir haciendo negocios, asegurar su financiación y su asociación con el Estado de apartheid de Israel. No puedo dar nombres porque mi informe aún no ha sido publicado, pero también hay empresas españolas que se han lucrado de la economía de la ocupación en Palestina, gracias a crímenes internacionales. Es hora de que rindan cuentas. Ese sistema es el de un capitalismo despiadado. Y yo no estoy proponiendo ninguna doctrina política, solo digo que todo lo que no tiene reglas corre el riesgo de ser explotado por una minoría en detrimento de la mayoría”.  


La relatora de la ONU no usa la palabra “conspiración”. Sin embargo, la descripción que hace del conglomerado de cómplices con el “genocidio” lleva a concluir que se trata de una gran confabulación mundial. ¿Les suena? La antigua causalidad diabólica, en palabras del historiador del odio Léon Poliakov, reaparece.


Lo no dicho


Lo que no se expresa es tan significativo como lo que se expresa. En la entrevista, ni la periodista ni Albanese mencionan la masacre del 7 de octubre de 2023 cometida por Hamás y otros terroristas islamistas en territorio israelí. No se dice nada de los secuestrados por Hamás y sus cómplices. Una veintena de rehenes vivos todavía permanece en los túneles de los islamistas palestinos y otros tantos muertos. Nada sobre el contexto de la guerra regional: el papel de Irán y sus proxies, ahora derrotados. 


Albanese habla del adoctrinamiento de los israelíes judíos. No dice nada del adoctrinamiento de los palestinos por parte de Hamás y del papel de las escuelas de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos UNRWA en la educación para el odio contra el “enemigo sionista”.

 

Sus silencios hablan tanto como sus palabras. Albanese está jugando su papel de defensora de los palestinos. Eso se entiende. Hay, sin embargo, algo más en sus declaraciones. Hay que dejar hablar a sus omisiones y a sus insinuaciones retóricas. Albanese es parte de una larga cadena. Por boca de ella hablan tantos otros que la precedieron. 

 

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