Un blanco fácil
Debo confesar que, sin ser un judío ortodoxo y más bien escéptico ante cualquier ortodoxia, tengo una admiración particular por el movimiento Jabad-Lubavitch. Bajo el liderazgo del Rebe Menahem Mendel Schneerson (1902-1994) este movimiento originario de Polonia-Rusia sufrió una transformación radical en el siglo XX. Conocido solamente como el Rebe, el carismático rabino desde Brooklyn convirtió a este grupo hasídico en una inmensa red de emisarios instalados en cada rincón del mundo donde haya un judío. Jabad ofrece acompañamiento espiritual y facilita la conmemoración de las ocasiones festivas y no tan alegres en el calendario hebreo. El Rebe decidió que después de la catástrofe vivida por el pueblo judío durante el Holocausto, había que revitalizar la vida judía en el mundo entero. Y así lo han hecho con entusiasmo y dedicación. Los emisarios de Jabad están en la primera línea allí donde se les necesita, incluyendo sitios tan insólitos como Tailandia, las faldas del Himalaya, ...




