Venezuela: la realidad habla, la miseria humana también

La filosofía del vómito al tope. 

Donald Trump le ha exigido a la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, que le de el control de la industria petrolera. Y la chavista, quien fuera vice-presidente de Nicolás Maduro hasta el 3 de enero pasado, ha aceptado sin chistar. Por eso Trump dice que ella es “terrífic” (maravillosa, estupenda). La presidenta no puede hacer otra cosa que bajar la cabeza.

El régimen chavista ha comenzado a excarcelar a los presos políticos. Al momento de escribir estas líneas todavía quedan cientos de ellos en las mazmorras de Venezuela. Y se nota que esta medida, que se ha acelerado después del ataque y extracción de Maduro y su esposa, produce tensiones internas entre los bandos de los hermanos Rodríguez (el hermano de la presidente es el presidente de la Asamblea Nacional) y Diosdado Cabello, quien como ministro del interior controla las fuerzas de represión, tanto oficiales como paramilitares. Cabello insiste en que esas personas están presas por haber cometido delitos. Patalea, aunque también obedece las órdenes que llegan desde Washington (se dice que Cabello también venía hablando con el gobierno de EEUU desde octubre de 2025). Por cierto, la presidenta Rodríguez recibió al Director de la CIA en Caracas esta semana que pasó, el mismo que hizo la operación de inteligencia que llevó a la captura de Maduro y su esposa. 


A María Corina Machado la reciben en la Casa Blanca, aunque de una forma poco lucida. Ella mantiene la sonrisa optimista, a pesar de todo. Le fue mejor en su reunión con los senadores republicanos y demócratas. Sin embargo, el rol de Machado como líder de la oposición no le ha valido el apoyo de Trump para ser la figura política de la transición. Trump y Rubio han decido que sea Delcy Rodríguez la que estabilice la situación económica. Por eso han permitido que le envíen a su gobierno 500 millones de dólares producto de la venta de petróleo incautado por Estados Unidos. Ese dinero le permitirá a Rodríguez alimentar el mercado de divisas y evitar que continúe la depreciación de la moneda nacional, el bolívar. Eso debería contribuir a detener la subida de precios que sigue agobiando a los venezolanos. 


La cautela y el miedo siguen dominando en Venezuela. Con la excepción de las declaraciones de los miembros de la Federación de Centros Universitarios, órgano que representa a los estudiantes de la Universidad Central de Venezuela, y del Comité en Defensa de los Presos Políticos, ambos exigiendo la liberación de todos los perseguidos, la mayoría de los venezolanos sigue con su vida cotidiana sin protestar ni expresar alegría por el arresto de Maduro y Cilia Flores. El chavismo organiza manifestaciones a favor de la liberación del expresidente y la “primera combatiente”, mientras que el sector opositor no moviliza a nadie. 


Los militares, golpeados en su honor por la operación de bombardeo y extracción de Maduro y Flores por parte de las fuerzas de los Estados Unidos, aparecen todavía, al menos desde afuera, como un bloque unido para mantener al gobierno de Delcy Rodríguez. Se han tenido que tragar la humillación del fracaso y la inoperatividad de sus soldados y equipos. Solo les ha quedado la retórica patriotera vaciada de toda demostración de eficacia defensiva u ofensiva. Todo indica que los militares prefieren mantener los privilegios y los negocios que asumir el riesgo de cumplir con la constitución. 


Cínicos, irónicos y normalizadores


La miseria humana también se ha expresado en estos días de nueva normalidad venezolana. Están quienes desde el cinismo y la ironía se ríen de María Corina Machado, pues habría quedado relegada a un papel de segundona según ellos. Muchos de estos comentaristas se consideran intelectuales de alto calibre que alguna vez criticaron al chavismo y abogaron por un cambio hacia la libertad en Venezuela. Ahora, con sus “brillantes” observaciones en X y otras redes digitales, se han transmutado en apologistas por omisión de la cleptocracia chavista. Parecieran preferir a Delcy Rodríguez tutelada por Washington que cualquier posibilidad de una transición hacia la democracia. Son, a su manera, post-modernistas de nuevo cuño que aceptan la nueva normalidad como el menor de los males. 


También hay miseria humana desde el resentimiento. Hay entre esos comentaristas quienes ven con horror que María Corina Machado sea la figura política más relevantes de la oposición. En un desierto donde el poco liderazgo democrático local ha quedado desdibujado por la prisión, la corrupción (sí, todo hay que decirlo) o cooptado por el régimen chavistas, el terror que produce Machado entre izquierdistas no chavistas hace que prefieran continuar con Delcy Rodríguez como presidente interina ad vitae.


La combinación entre miedo y miseria humana no contribuye a una mejor comprensión de lo que está pasando. Mucho ruido en las redes de “lado y lado”. El chavismo ha movilizado a toda potencia su máquina propagandista, bien aceitada con dinero, en varios países y en el espacio digital. La complementan bien los intelectuales y opinadores con sus burlas y “ocurrencias”. Dan náuseas. La filosofía del vómito al tope.  


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