Actualización Venezuela: Trump impone su agenda, Delcy Rodríguez obedece

Hace un mes que tropas, aviones y helicópteros de los Estados Unidos entraron a territorio venezolano y extrajeron al que se decía presidente y a su primera dama, Nicolas Maduro y Cilia Flores respectivamente. Y en menos de un mes, el chavismo en el poder representado por la dupla de Delcy Rodríguez (presidenta interina) y su hermano Jorge Rodríguez (presidente del parlamento) han ido aprobando la agenda de Trump para Venezuela. En la Asamblea Nacional se votó casi por unanimidad, con un solo voto salvado, la reforma de la ley de hidrocarburos que había promovido Hugo Chávez, dando mucho más facilidades para la inversión privada en el sector petrolero, flexibilizando el régimen de regalías e impuestos, y abriendo la puerta a las transnacionales petroleras como ExxonMobil, Shell, ConocoPhillips y muchas otras. Ahora el chavismo se convierte en el adalid de la privatización del negocio petrolero, cuando alguna vez su doctrina prescribía que la participación de las empresas privadas debería ser limitada a participaciones minoritarias y con un esquema impositivo que llegaba a más del 90% sobre ingresos y ganancias.
El viernes pasado la presidenta interina Rodríguez anunció en el acto de inauguración del año judicial en el Tribunal Supremo de Justicia que iba a proponer una ley general de amnistía para perdonar a todas aquellas personas acusadas, presas y perseguidas por razones políticas durante lo que ella misma calificó el periodo de “violencia política” que vivió Venezuela desde 1999 cuando el chavismo llegó al poder. No sabemos todavía los detalles de la ley, pero anuncia un cambio de política de 180 grados, pues el propio Nicolás Maduro se había negado a firmar una ley de amnistía que había aprobado la Asamblea Nacional controlada por la oposición en 2016. La chavista Rodríguez es ahora la promotora de una amnistía general y del cierre de la prisión del Helicoide, el centro de torturas, abusos y extorsiones emblemático del período infame que ha vivido Venezuela bajo las múltiples versiones de la autocracia inaugurada por Hugo Chávez y sus discípulos.
Las decisiones de los hermanos Rodríguez, que van contra todo lo que la retórica chavista supuestamente de izquierda y nacionalista proponía, son interpretadas de varias maneras. Unos creen que están desmantelando el régimen chavista para poder salir ilesos de los procesos que por violación de derechos humanos, corrupción y toda clase de atropellos se abrirán contra los líderes políticos del chavismo, sus funcionarios e incluso operadores que se hicieron pasar por “oposición”. Otros piensan que solo están ganando tiempo en una estrategia tipo gatopardo, para que todo cambie pero siga igual. Dicen quienes sospechan de la honestidad de la dupla Rodríguez (implicados en casos de corrupción, violaciones de derechos humanos y fraudes electorales) que ellos apuestan a que Trump perderá las elecciones de medio término en noviembre. Esto tendría como efecto que Trump dejaría de enfocarse en Venezuela, y el chavismo podría volver a las suyas.
Todo está pasando muy rápido. Todavía quedan muchos asuntos pendientes (i.e. retorno de políticos opositores exilados, desmantelamientos de los cuerpos paramilitares chavistas, cambio del consejo nacional electoral). Según la constitución venezolana la Asamblea Nacional debería llamar a elecciones presidenciales a los seis meses después de declararse la ausencia permanente del presidente de la república. Si se aplica esta norma constitucional, las elecciones deberían convocarse en julio de este año, pues Maduro dejó vacante la presidencia en enero. Sin embargo, el chavismo sigue controlando el parlamento y el Tribunal Supremo de Justicia, que produce solamente sentencias para defender los intereses de Delcy Rodríguez y su hermano Jorge. En Venezuela no hay independencia de poderes, así que no sería sorpresivo que se extienda la presidencia interina de Rodríguez hasta culminar el período presidencial de Maduro que terminaría en 2031. Si los hermanos que controlan hoy el poder político se terminan saliendo con la suya, podrían lograr mantener casi intacto el régimen chavista sin hacer cambios profundos. Un chavismo light, pero tan corrupto e ineficiente como siempre. Esta historia no ha acabado.

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